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Un día en las regatas soloremo2.gif (3825 bytes)
TIGRE.- A medida que uno se acerca a la pista de Tigre comienza a sentir una sensación rara, viejos fantasmas de días gloriosos tanto nuestros como de otros flotan en el ambiente; nos reencontramos con una parte de nosotros que quedó anclada en ese lugar el mismo día que corrimos por primera vez.

Ayer volví a sentir esa sensación, pero al llegar un espíritu de angustia me invadió, muy poco quedaba de la pista, las obras hidráulicas que se están llevando a cabo allí la han convertido en un barrial impresentable.

Con los pies a medio enterrar en el lodo pegajoso contemplo la rampa de botes, no hay congestionamiento, ningún bote pugna por lograr un lugar en la rampa para salir, ni hay colas en el agua de botes con remeros exhaustos que tratan de bajar. Sólo doce clubes participaron y sólo un puñado de remeros.

Parado allí miraba como los remeros hacían equilibrio llevando sus botes sobre el piso patinoso mientras le echaba una ojeada al programa de regatas; treinta y cinco carreras de las cuales sólo se corrió el 46%, hubo seis regatas desiertas (17%) y trece Artículo 3 (37%), una pena.

Hubo un momento que estuve solo, y vi venir a un joven alto que traía unos remos, descalzo, con el barro cubriéndole los pies, feliz, como ignorando las miserias que lo rodeaban, entonces comprendí que no todo estaba perdido, el espíritu que nos animaba a los diciocho años era el mismo espíritu que poseía a los remeros de las nuevas generaciones, remar para ellos no tiene que ver con lugares ni decisiones dirigenciales, remar es parte de sus vidas ahora y para siempre.

Pero los tiempos son difíciles para el remo argentino, la realidad económica se instaló y está haciendo estragos en los clubes, son tiempos de penurias económicas, es cierto, pero también son los tiempos de hombres probos, con sentido común, creatividad y conocimientos para capear el temporal, desplegar nuestras velas en todo su esplendor en plena tormenta tal vez nos haga hundirnos del todo, quizás recogerlas un poco, afirmarnos en el timón y estar atentos a los cambios nos hagan salir a flote.

Son tiempos de soluciones creativas, tiempos de no dilapidar recursos en viajes inútiles, tiempos de humildad, tiempos de apoyar a los clubes que lo necesitan. Porque los peor que nos puede pasar es dejar de correr, no importa si hay barro, o las condiciones no son las correctas, hay que seguir remando.

Al rato de estar mirando, los viejos fantasmas se apaciguaron y el mio, sólo por un instante, volvió a mi y les juro que la esperanza se hizo presente y vi todo de una manera distinta y supe que saldríamos adelante.


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"....Parado allí miraba como los remeros hacían equilibrio llevando sus botes sobre el piso patinoso..."

Tigre, 10 de Setiembre de 2000

 

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"...no hay congestionamiento, ningún bote pugna por lograr un lugar en la rampa para salir..."

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