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Al remo le cuesta avanzar

CLARIN.- El equipo argentino de remo no tiene descanso. No sólo en sus duras jornadas de entrenamiento en la deplorable Pista Nacional del Tigre, sino en su interminable hilera de complicaciones anexas. Primero fue la renuncia del técnico Ricardo Ibarra; después, el atentado a Walter Balunek; más tarde, la renuncia al single scull de Dolores Amaya por cuestiones personales (la reemplazará Paola López tras un selectivo no libre de polémicas)...

Ahora es el turno de peleas internas porque un grupo pretende competir en el Mundial antes de los Juegos Olímpicos de Sydney aunque no estaba planificado de antemano. Para ello, Damián Ordás y Diego Aguirregomezcorta (entre otros) organizaron ayer un asado en el club Teutonia y un baile en el Cannotieri Italiani para recaudar fondos. La otra vereda la encabeza María Julia Garisoain, quien como el presupuesto otorgado por la Secretaría de Deporte y Recreación estuvo dirigido a Sydney, diagramó su preparación hacia esa cita.



Mientras el jueves (22/6) se gozaba de "un día de fiesta" en el Buenos Aires Rowing Club —Autopistas del Sol presentó el bote que les compró a Garisoain y Marisa Pegurí—, en los pasillos se discutía qué se decidiría al respecto. "Es una barbaridad —le graficó Garisoain a Clarín—. Ahora la gente que se quedó afuera de Sydney pretende dinero para viajar al Mundial cuando las reglas se habían acordado hace meses."

Después de la consagratoria actuación en los Panamericanos de Winnipeg 99 (ganaron siete medallas de oro y una de plata), la situación prometía un vuelco a favor. Pero no fue así. "Todas las promesas de (Carlos) Menem se las llevó el viento. En la pista se hizo un dragado porque hay countries y barrios privados que necesitan una imagen distinta a la de un río podrido, pero no fue en función del remo o del canotaje", analizó Peguri. A 82 días de los Juegos, los problemas no desaparecen. Por el contrario, parecen multiplicarse.


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