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Los sueños soloremo2.gif (3825 bytes)
"Estamos hechos de la materia con que están hechos los sueños, y en el final de nuestras simples vidas todo termina en un sueño..."

A muchos remeros que se retiran les queda la sensación de vacío, algunos nunca pudieron alcanzar los objetivos, otros mas afortunados lo lograron.

No siempre un objetivo a alcanzar es algo extraordinario, todo remero sueña con representar a su país en una selección olímpica, otros en viajar a europa, otros un sudamericano... un Campeonato argentino.

Lo importante no es la meta como hecho glorioso en si mismo, el camino hacia el es lo importante.

Siempre dije que la regata se gana en los entrenamientos, el día de la competencia la suerte está echada.

Pero los sueños se representan una y otra vez en el gran teatro de nuestras mentes, la gloria se pasea sobre el escenario y nos invita a decir nuestras líneas del libreto. Como el guerrero que marcha a la batalla, vamos hacia ella con la convicción de lo inevitable, muerte o victoria; porque, ¿Quién no se ha planteado en algún momento la posibilidad de dejarlo todo ante una posible derrota?.

Pero el día llega y los dioses están con nosotros, van a ganar... sobre el final, pero van a ganar... con esas palabras nos despiden en la rampa de botes y nos dejan solos... y en silencio.

Ni una palabra. Ya sabemos lo que hay que hacer.

Luego, la explosión, el esfuerzo, el dolor, el sufrimiento, los de cancha uno reman enloquecidos y no nos podemos despegar, de reojo miro al número tres del bote rival y como un pensamiento revelador, me miro a mi mismo. Ese muchacho es igual a mi, y comprendo en ese instante que todos compartimos el mismo sentimiento, aquí y en todas partes en donde se dispute una competencia de remo.

Pero en el final en el clímax, en donde el dolor casi se hace insoportable, un grito desgarrador entremezclado en llanto del timonel, nuestro querido timonel, que asiste casi impotente al combate de proas que se desarrolla a pocos metros de la meta grita: Levanten por favor!!, una vibración recorre el bote de proa a popa y siento, les juro, que el bote se despega del agua y pasa la meta un suspiro antes que nuestro rival.

La Gloria dice su última línea, y el telón se cierra... y en el final ya no somos los mismos hemos cambiado para siempre y jamás olvidaremos ese momento.

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