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"Con el bote emparchado, pero con todas las aspiraciones" soloremo2.gif (3825 bytes)
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En Winnipeg, medalla de oro en dos sin timonel, Walter Balunek (izq) y Damián Ordaz

 

 

 

 

Buenos Aires, 21 de julio (INFOSIC). Carencias, dificultades y un gran manojo de ilusiones serán las realidades en las que se embarcará el remero argentino Damián Ordás, quien junto a su compañero Diego Aguirregomezcorta, representarán a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Sydney.

Ordás es reservado a la hora de hablar de las aspiraciones, pero «llegar lo más arriba posible» es el objetivo que pretende, aunque aclara que una vez que se llega a la final de los doce mejores «puede pasar cualquier cosa».

El remero, de 22 años, hace un mes y medio dejó su trabajo como remisero ante la imposibilidad de compatibilizar los horarios de trabajo con el entrenamiento.

Ordás manifestó, en una entrevista con Infosic, que el bote argentino ya se encuentra en Sydney, y que es el mismo «remendado» con el que compitieron en Winnipeg y el que los dirigentes triunfalistas de turno prometieron renovar.

«Nos prometieron muchas cosas: una pista mejor, botes nuevos y mayor respaldo, pero no pasó nada. Seguimos con el mismo bote que tuvimos que emparchar para Winnipeg y es el que vamos a usar en los Juegos», dijo.

Y agregó: «La verdad es que hasta te da un poco de verguenza porque tenés al lado a los mejores del mundo que tienen también las mejores embarcaciones».

«Así no llegamos al ciento por ciento a los Juegos, porque nosotros en los físico y lo mental estamos bien, nos entrenamos, damos todo lo mejor, pero nos falta la herramienta y eso te da bronca. Nosotros no pedíamos un bote nuevo que sale 15 mil pesos sino uno mejor usado; si el Gobierno quisiera podría comprarlo», completó.

Ordás afirmó su seguridad de que lograrán clasificarse a la final en los Juegos, y expresó que una vez en esa instancia «todo puede pasar».

«Entre los doce finalistas vamos a estar seguro. Sabemos que esto no es un Panamericano o un Mundial, esto es diferente a todo y más difícil. Pero en una final puede pasar cualquier cosa, que el campeón quede último, es una lotería. Nuestro objetivo es llegar lo más arriba posible, más no podemos pretender», añadió.

Ordás, quien consideró que los rivales más difíciles serán los representantes de Australia, Alemania, Francia e Italia, indicó que la «presión» por ganar «existe» y que darán «todo» por conseguir una medalla.

Ordás y Aguirregomezcorta se entrenan todos los días en doble turno junto al entrenador del equipo Pablo Escuri. Por la mañana trabajan en el aspecto físico en un gimnasio y por la tarde en la pista de remo ubicada en la localidad Tigre.

Luego de los Juegos Olímpicos, Ordás viajará a Brasil porque fue contratado por el club brasileño Vasco Da Gama, de Río de Janeiro, y competirá para los torneos regionales.

«Seguro que allá voy a estar mejor que acá. La transferencia se hizo hace dos meses pero no pude irme por el entrenamiento olímpico. No me gusta tener que irme de la Argentina, pero acá el remo es muy pobre, no hay recursos», dijo Ordás, ex remero del club Canotieri Italiani de la Argentina.

Otro motivo para ganar

El remero argentino Damián Ordás, señaló hoy que tiene un «doble incentivo» para hacer un buen papel en los Juegos Olímpicos.

Y es que cerca de la fecha de la máxima cita deportiva mundial, nacerá su primer hijo.

Ordás espera con ansias los Juegos Olímpicos, aunque otra ansiedad mayor lo tiene en vilo porque su mujer, Dolores Amaya, le dará su primer hijo en octubre, un mes después de los Juegos.

«Me casé hace dos meses y estoy esperando mi bebé. La fecha es para octubre, pero espero que no se adelante porque voy a estar en Australia», dijo Ordás a Infosic.

Y finalizó: «Apenas terminen los Juegos voy a volver rapidísmo a Buenos Aires, espero que el bebé me espere. Con esto tengo un incentivo doble para ganar».

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